Crear un estanque en el jardín
Si dispones de espacio suficiente en el jardín y te gustaría tener un pequeño espejo de agua. Crear un estanque te aportará serenidad y frescor, especialmente en verano. Además, las plantas te lo agradecerán, porque aumentará el nivel de humedad ambiental.

Lo primero de debes hacer es elegir el lugar y la forma, calcula bien tus movimientos en el jardín y la posibilidad de cambios futuros para que el estanque no impida realizar cambios estructurales en el exterior de tu casa. No proyectes un estanque muy grande, ya que te será complicado mantenerlo libre de hielo en invierno.

No lo pongas muy cerca de la casa para evitar posibles filtraciones o humedades: es conveniente elegir un ángulo o incluso el centro del jardín. Con una manguera, dibuja sobre el terreno la forma que quieres darle, te recomendamos que tenga una forma irregular, para que el resultado sea más natural.

Con una pala, vacía el interior de la figura. Retira toda la tierra formando el hoyo y cubre con una lámina de butilo (o membrana impermeable) adaptable a la forma del terreno: puedes adquirirla en un centro de jardinería. Finalmente, coloca piedras pequeñas en el fondo y en los laterales de la superficie de manera que camufles la lámina de plástico.

Si deseas que el agua esté más oxigenada, puedes proporcionarle un pequeño chorro de agua constante por medio de una bomba conectada a un grifo o surtidor. Esto te costará un poco más por el tema de la instalación y el despilfarro de agua. Cuando lo tengas listo coloca las especies acuáticas que más te gusten: las más recomendables son lirios, acorus, nenúfares, lisimauquias, e incluso palmitos y calas.