Cuiados de la rocalla
¿Has creado una rocalla en el jardín? Este elemento goza de un gran aprecio por la diversidad de plantas que permite mantener y por resultar la solución idónea para aquellos terrenos accidentales donde difícilmente se puede recurrir a otras formas ornamentales. Pues ahora, tras escoger las plantas y el terreno adecuados, preparar la tierra, limpiar las malas hierbas del suelo, comprobar que el suelo tiene un buen drenaje y de poner cada uno de los elementos en su sitio, toca lo más difícil: el mantenimiento.

Como cualquier tipo de jardín, las rocallas también necesitan una serie de cuidados que se basan, principalmente, en preservar las condiciones que contemplaste al crearlo. ¿Quieres saber cómo mantener tu rocalla en las mejores condiciones? Pues a continuación te contamos cómo lograrlo.

Riego

Como en todos los jardines, el riego es un factor clave en el cuidado de las rocallas. Lo más recomendable es regarlas con moderación y difuminar el agua para que no erosione la tierra. El riego por goteo es muy aconsejable para este tipo de jardines, ya que no requieren demasiada agua.

Cuiados de la rocalla

Poda

Por otro lado, debes tener en cuenta que para mantener la rocalla debes podar las plantas y controlar las malas hierbas. Esto es especialmente importante en primavera para mantener todas las especies bajo control.

Tierra

En muchos casos, por no tocar la estrucura nos olvidamos de que es necesario fertilizar y renovar aporte de minerales, entre otros sustancias. Por eso, es esencial que todos los años, ya sea en otoño o en primavera, extiendas una capa de compost para darle a la tierra un abono orgánico y que las plantas tengan todos los nutrientes necesarios.

Cuiados de la rocalla
Por último, te recomendamos que mantengas una correcta aireación del suelo y del follaje y, si es necesario, remover la tierra.