Cuidados del avellano
El avellano es un árbol que pertenece a la familia de las Betuláceas y al género Corylus, el cual lo componen unas 15 especies de arbustos y árboles que tiene su origen en las zonas más templadas del Hemisferio Norte. Las especies más comunes entre los amantes de la jardinería son el Corylus maxima, Corylus colurna y Corylus avellana, siendo muy interesantes sus frutos: las avellanas, que se emplean tanto para la alimentación como para la fabricación de pinturas y que son deliciosas.

Son ejemplares que no suelen superar los 6 metros de altura y que tienen hojas caducas, con forma redonda en la punta y con el borde dentado. Antes de que se caigan se vuelven de un color amarillo muy bonito, y el árbol produce flores masculinas de unos 8 centímetros de largo antes de que comiencen a aparecer las hojas. Las flores femeninas tienen forma de capullos, son oscuras y tienen estigmas rojizos. Es un árbol que puede vivir varios siglos si se dan las condiciones adecuadas.

Cuidados básicos

– Ubicación: necesita estar en un lugar muy bien iluminado, a ser posible a pleno sol pero también se puede desarrollar en zonas de semisombra.

– Temperatura: las temperaturas frescas son las que mejor le van, e incluso puede resistir el frío y las heladas. Sin embargo, las temperaturas muy altas no son muy recomendables, al menos no durante muchas horas al día.

– Suelo: el más adecuado es el que lleve mucho humus y que esté muy bien drenado. La plantación definitiva conviene hacerla en otoño.

– Riego: tiene que ser abundante y frecuente, de forma que la tierra esté siempre húmeda pero que no se encharque. Es un árbol que no resiste la sequía, así que presta mucha atención a esto.

Cuidados del avellano
– Abono: utiliza un fertilizante mineral durante la floración, cuando empiece a brotar y otro a mitad del otoño, añadiendo en esa ocasión también abono orgánico, preferiblemente de estiércol.

– Poda: solo es necesaria la de formación en sus dos primeros años de vida.

– Multiplicación: se hace por semillas, por acodo durante la primavera o a partir de injertos.