Cuidados de la artemisa
La artemisa es una planta que tiene unas excelentes propiedades medicinales. Tiene una capa gruesa, el tallo rollizo y las hojas de color verde oscuro en la cara superior y blancas en el resverso. Su planta se cría en los setos de la mitad septentrional del país, especialmente en los valles pirenaicos, y le gusta crecer entre los escombros. Es una de las plantas mediciales más antiguas del mundo, así que es totalmente recomendable que plantes una en casa para poder aprovecharte de todos sus beneficios.

Es una planta vivaz que suele alcanzar uno o dos metros de altura y que en verano tiene racimos de flores amarillas. Estos son los principales cuidados de la artemisa:

– Debes trasplantarla una vez al año debido a que su crecimiento es muy rápido.

– Necesita recibir la luz del sol para poder desarrollarse correctamente.

– Puedes plantarla con cualquier tipo de tierra ya que no es nada caprichosa en ese sentido.

– Hay que regarla una vez a la semana, aunque si ves que hace mucho calor y se seca enseguida puedes regarla dos veces.

– Los pájaros suelen picotearlas cuando son jóvenes así que ten cuidado. Puedes evitarlo colocando sobre la planta una redecilla de plástico durante las primeras semanas para que esté protegida.

– La fecha idónea para podarla es en abril ya que así conservará su forma compacta el resto del año.

A continuación te contaré también una serie de curiosidades sobre la artemisa:

– Puedes combinarla con plantas como el hinojo o la lavanda, te quedará un espacio muy bonito.

– Sus principales propiedades medicinales son contra la bronquitis, las hemorragias nasales y los resfriados.

– También es muy buena para la cocina, en concreto para tomarte una infusión y ayudarte a digerir mejor las comidas muy pesadas.