Cuidados de la costilla de Adán
La costilla de Adán es una especie de trepadora que tiene el tallo muy grueso y las hojas muy grandes, llegando a alcanzar los 90 centímetros de largo y los 80 de ancho. El fruto suele ser tóxico en las primeras fructificaciones ya que tiene mucho ácido oxálico, lo que puede ocasionar dolores, irritaciones y pérdida pasajera de la voz. Después de un año de cultivo ya es totalmente seguro ingerirlo.

Es una planta que se cultiva especialmente en zonas de selvas tropicales pero que puede desarrollarse bien en otras si se cumplen ciertos requisitos. Toma nota de los cuidados de la costilla de Adán:

- Humedad: tolera muy bien los ambientes secos pero le gusta tener algo de humedad, así que la pulverización es muy importante sobre todo en verano.

- Riego: necesita un riego moderado y que será diferente según la época del año. En invierno hay que regar poco pero sin que se llegue a quedar seca, y el resto del año hay que regar con la frecuencia necesaria para que siempre tenga humedad pero sin encharcarse.

- Trastornos: los que más aparecen son a causa de un mal riego (hojas amarillas), falta de potasio (puntas secas), deficiencias nutritivas (hojas pálidas) o temperaturas muy bajas (manchas negras).

- Temperatura: lo ideal son temperaturas medias, pudiendo soportar el calor pero no las temperaturas excesivamente bajas. Ten mucho cuidado con la calefacción en invierno ya que el calor seco no le sienta nada bien.

- Plagas y enfermedades: pueden sufrir ataques de cochinillas y ácaros que se pueden combatir con productos fitosanitarios. Hay varios hongos que pueden causarle manchas foliares y diversas lesiones. Una de las principales enfermedades que puede sufrir es la bacteriosis. Utiliza siempre la prevención como el mejor método para luchar contra ellas.