Cuidados de la maranta
La maranta es una planta que tienes unas 30 especies de herbáceas perennes y que pueden llegar a alcanzar los 50 centímetros de altura. Tiene un follaje muy vistoso y sus hojas son oblongas y según la variedad pueden tener manchas veres, rojas o crema. Son de textura aterciopelada y brillante.

Sus especies se distribuyen por todos los hábitats húmedos de todas las regiones con climas tropicales. Toma nota de los cuidados de la maranta:

– Luz: tienes que ubicar la planta en un sitio que esté bien iluminado pero que no reciba los rayos del sol de forma directa. Tolera las zonas con poca iluminación así que es mejor estar en una de ellas que en una en la que recibirá el sol ya que se estropeará.

– Temperatura: al ser su hábitat natural un clima tropical, necesita una temperatura constante de unos 15ºC, pudiendo sobrevivir incluso a partir de los 10ºC. También soporta más calor aunque lo mejor es que no pase mucho.

– Humedad: necesita mucha humedad ambiental, así que pulverízala a menudo para que siempre esté húmeda. Ten cuidado con la calefacción en invierno ya que puede secarse con mucha facilidad, y si los bordes de las hojas se vuelven marrones es porque necesita más humedad.

– Riego: en verano tiene que ser abundante para que siempre esté húmeda, pero el resto del año riega únicamente cuando lo necesite y siempre con menor frecuencia.

– Abono: hazlo siempre en primavera y verano y con un fertilizante líquido. La frecuencia ha de ser cada 15-20 días.

– Trasplante: cámbiala de maceta una vez al año y siempre cuando llegue la primavera.

– Multiplicación: la división de mata es el sistema más rápido y adecuado. La mejor época para llevarlo a cabo es durante la primavera.

– Plagas: la araña roja y las cochinillas son las que más le afectan.

– Trastornos: si las hojas se vuelven blancas es porque recibe demasiada luz del sol, si se rizan, se vuelven amarillas o se secan es porque les falta humedad.