Cuidados de la mimosa dorada
La mimosa dorada es uno de los árboles más bonitos y decorativos que puedes encontrar, siendo perfecta tanto para interiores como para exteriores. Pertenece a la familia de las Leguminosas y tiene su origen en Australia, aunque con las condiciones ambientales adecuadas se puede plantar en cualquier lugar del mundo.

Es un árbol pequeño que tiene la copa redondeada, crece muy rápido y no suele superar los 10 metros de altura. Tiene hojas perennes de un color verde claro muy bonito, aunque lo más llamativo son sin duda sus flores. Densas espigas albergan todas sus flores, que son pequeñas y con un color amarillo espectacular. Pueden florecer cuando finaliza el invierno o al comienzo de la primavera.

Sus cuidados

– Ubicación: necesita estar a pleno sol cuantas más horas mejor.

– Temperatura: no tiene muchos requisitos en este sentido, aunque necesita al menos uno 10ºC para poder estar bien. Podría llegar a soportar alguna helada si fuera de baja intensidad y no muy larga.

– Suelo: se adapta perfectamente a cualquier tipo, tanto calcáreo como pobre o cualquier otro que no sea muy adecuado para otros árboles o plantas.

Cuidados de la mimosa dorada
– Riego: debe ser moderado ya que es un árbol muy resistente a la sequía. Deja que se seque por completo antes de volver a regar ya que el exceso de agua puede perjudicarle mucho.

– Abono: será suficiente con aplicarlo una vez al año, siendo perfecto uno hecho de compost o estiércol.

– Poda: debes hacerla tras florecer para controlar su crecimiento y así darle forma redondeada.

– Plagas y enfermedades: debido a su gran resistencia, es muy raro que se vea atacado o enfermo durante toda su vida.

– Multiplicación: puede hacerse mediante esquejes o bien mediante semillas que se hayan sembrado durante la primavera.