Cuidados de la planta medinilla
La medinilla es una planta preciosa que se desarrolla a la perfección en climas tropicales y subtropicales, siendo una especie que no soporta los inviernos fríos. De todas formas, con las condiciones adecuadas se puede cultivar en cualquier clima ya que con cambiarla de ubicación cuando hace mucho frío es suficiente. Es un género que tiene unas 150 especies perennes.

Pertenece a la familia de las Melastomatáceas y las especies más comunes son las medinilla sedifolia, medinilla magnifica o medinilla curtisii. Es una planta de tronco leñoso con hojas que alcanzan los 30-40 centímetros de longitud y que son elípticas con cinco nervios. Desarrolla un precioso racimo de florecillas rosadas que están cubiertas por brácteas de color rosa.

Principales cuidados

– Temperaturas: es una planta muy delicada que no soporta el frío, por lo que durante el invierno debe estar en un invernadero o en el interior del hogar. Entre marzo y agosto necesita una temperatura media de 20-22ºC, y nunca puede estar por debajo de los 15ºC.

– Riego: debe regarse con agua sin cal. Debe ser abundante en verano pero muy reducidos en invierno ya que si hay mucha humedad pasará frío. Entre noviembre y febrero hay que regar lo suficiente para que la tierra esté húmeda.

– Sustrato: debe tener una tierra que sea rica en materia orgánica, como por ejemplo una mezcla de mantillo de hojas y tierra de brezo. Si la tienes en maceta deberás cambiarle la tierra todos los años y justo después de la floración.

Cuidados de la planta medinilla
– Ubicación: tiene que estar a la sombra y nunca recibir los rayos del sol de forma directa ya que podría quemarse.

– Abono: entre agosto y marzo hay que utilizar un fertilizante mineral bajo en calcio una vez a la semana. El resto del año no es necesario abonar.

– Multiplicación: se hace por esquejes de brotes jóvenes y hay que plantarlos en un lugar con calefacción a 21ºC.