Cuidados de la pluma de Santa Teresa
La conocida como pluma de Santa Teresa es una planta crasa que pertenece al género Epiphyllum, el cual está formado por más de 20 especies de cactus epifitos que tienen su origen en varios países de América. Además de esas especies, existen muchos híbridos y variedades. Recibe también otros nombres como cactus orquídea, junco oloroso o nopalillo, aunque el oficial es epiphyllum.

Es una planta de porte colgante con tallos anchos y largos que suelen tener pequeñas espinas en las areolas, aunque no siempre. Tiene flores preciosas en forma casi de trompeta, con muchos pétalos que pueden ser de color rosa, blanco o rojo, o incluso una pequeña combinación de ellos. Según la especie elegida puede florecer durante el día o durante la noche.

Principales cuidados

– Ubicación: principalmente se utiliza como planta de interior, así que lo mejor es que esté en un lugar bien ventilado pero que no sea frío. No se puede colocar junto a estufas o radiadores. Es importante también que esté en semisombra. Durante el verano puede estar en el exterior pero sin recibir los rayos del sol de forma directa.

– Temperatura: el único requisito que tiene en este sentido es que no puede estar a más de 5ºC.

– Suelo: el perfecto para esta planta es el que lleva una mezcla, a partes iguales, de mantillo de hojas y arena gruesa. También vale el sustrato para cactus.

– Riego: tienes que aplicarlo de forma abundante durante todo el año pero sin encharcar. Reduce los riegos entre el otoño y el invierno.

Cuidados de la pluma de Santa Teresa
– Abono: cuando empiecen a aparecer los primeros capullos, aplica un fertilizante para cactus cada 15 días hasta que finalice la etapa de floración.

– Plagas y enfermedades: si el verano es muy seco hay muchas posibilidades de que sea atacada por cochinillas lanosas o arañas rojas. Ten cuidado con que se acumule el agua en los tallos ya que se podrían pudrir.

– Multiplicación: la mejor opción es hacerla por esquejes ya que las semillas tardarían años en germinar.