Cuidados de la rosa de Jericó
La rosa de Jericó es una planta preciosa que pertenece a la familia de las Selagineláceas, que a su vez recibe el diminutivo de Selago. Las especies más pequeñas suelen confundirse con el musgo ya que son muy parecidas, y comprende más o menos unas 700 especies que se reparten por medio mundo. En España encontramos únicamente dos especies naurales pero son muy bonitas así que no importa que no haya más.

Es una planta que no suele superar los 60 centímetros de altura, así que es perfecta tanto para interiores como para exteriores. Los tallos pueden crecer erguidos o rastreros. La Rosa de Jericó es una de las especies más comunes, la cual tiene de nombre oficial Selaginella Lepidophylla.

Cuidados más importantes

– Iluminación: se desarrolla bien en cualquier lugar, pero le va mucho mejor si es una zona sombreada, especialmente durante el verano cuando el sol es más fuerte.

– Temperatura: no es recomendable que esté a temperaturas inferiores a 16ºC, y las calurosas muy extremas tampoco le van bien.

– Humedad: la necesita en un grado alto, así que si hace mucho calor conviene pulverizar las hojas a diario.

– Cultivo: se puede cultivar en macetas o terrarios, y es perfecta para decorar rocallas. Se puede plantar en cualquier momento del año, no hay ninguna época que sea mejor que otra para ello.

Cuidados de la rosa de Jericó
– Suelo: deberás procurarle un terreno rico en sustancias orgánicas y blandas. Lo ideal es que el compuesto lleve al menos turba y arena.

– Plagas y enfermedades: es una planta muy propensa a sufrir el ataque de pulgones, así que debes vigilarla con frecuencia para evitar que sea atacada.

– Multiplicación: se hace de forma muy sencilla, y lo mejor es hacerla por división en mata, siempre durante la primavera.