Cuidados de las amapolas
Las amapolas son unas plantas anuales que tienen en su origen en Europa, África y Asia. Está cubierta de pelos perpendiculares y puede alcanzar un tamaño máximo de 70 centímetros. Sus hojas son simples en la base y después son más alargadas y lobuladas. Tiene un fruto que es una cápsula que está llena de semillas, y como planta tiene también propiedades tintoriales, empleándose para dar color a elementos como el vino, algunos medicamentos y también para teñir algunas lanas.

Las semillas de las amapolas se suelen utilizar para dar sabor a algunos platos, como por ejemplo ensaladas de frutas, panes, pastas de verduras o tartas de manzana. Es muy completa ya que también tiene propiedades antitusivas y sedantes, y algunos de sus componentes se utilizan para hacer jarabes para la tos. Es ligeramente tóxica así que debes tener cuidado y consumirla de forma recomendada y únicamente de las partes que se pueden consumir. Toma nota de estos cuidados de las amapolas:

– Luz: necesitan mucha luz natural para poder desarrollarse correctamente, así que cuanto más sol reciban mucho mejor. Es imprescindible que estén en un sitio bien soleado durante buena parte del día.

– Suelo: lo mejor es que sea seco y pobre en sustancias orgánicas. Puede desarrollarse en otro tipo de suelos pero su mejor rendimiento lo obtendrás con este en concreto.

– Plantación: su hábitat natural está en terraplenes, pastizales, terrenos baldíos… queda muy bien en bordes de caminos para decorarlos y también en cualquier campo.

– Riego: depende de la época del año ya que lo importante es que siempre tenga algo de humedad aunque sin llegar a encharcarse. Lo normal son un par de riegos a la semana, siempre de forma moderada. Si hace mucho calor necesitará más, y si hace frío seguro que aguanta solo con uno.

– Floración: siempre florece entre finales de primavera y las primeras semanas del verano.