Cuidados de las plantas carnívoras
Las plantas carnívoras se dividen principalmente en dos grupos, las de clima tropical y las de clima no tropical. Las tropicales son más difíciles de cultivar ya que necesitan humedad alta y temperatura cálida, siendo su mejor ubicación un terrario ya que podrás controlar esos factores. En cuanto a las no tropicales, viven al aire libre en zonas en las que los inviernos no son muy fríos y se desarrollan muy bien en jardines acuáticos o pantanosos.

Normalmente, cuando compras una planta carnívora necesita un tiempo para adaptarse a su nueva ubicación, y lo mejor es ponerla primero en un terrario o en un recipiente en el que esté cubierta pero que pueda recibir aire y luz natural durante unos minutos al día. Al cabo de un mes ya estará adaptada a su nuevo ambiente. Toma nota de estos consejos para el cuidado de plantas carnívoras:

– Luz: Necesitan mucha luz para poder desarrollarse correctamente, con un mínimo de 5 horas de sol cada día aunque no es recomendable que sea por la mañana ya que es más fuerte y puede estropearla. Es preferible la luz natural a la artificial y especies como la Nepenthes y la Drosera no pueden recibir los rayos del sol ya que se pueden quemar.

– Temperatura: Sus necesidades dependen de las especies. Las especies no tropicales necesitan hibernar durante varios meses con temperaturas inferiores a 5ºC, mientras que las tropicales no aguantan el frío y no pueden estar nunca por debajo de los 5ºC ni en temperaturas de calor extremo.

– Sustrato: En su hábitat natural tienen un suelo muy pobre en nutrientes así que en las macetas debe ser también pobre. El esfagno es el mejor sustrato que puedes utilizar ya que es un tipo de musgo en semidescomposición que tiene un pH ácido y es pobre en nutrientes, además de tener mucha capacidad para retener el agua.

– Macetas: Las más recomendables son las de plástico ya que son muy resistentes, duraderas y de diferentes tamaños. También les van bien las que son de porcelana o cristal. Las de barro o terracota es mejor eliminarlas ya que son materiales que contienen minerales y otras sustancias que se disuelven con el agua y pueden ser perjudiciales.

– Riego: El agua que utilices tiene que ser rica en carbonatos y bicarbonatos, siendo la más adecuada la destilada, la de lluvia o la de condensación. El riego debe ser por el “método de la bandeja”, que es poniendo la maceta encima de un plato o recipiente hondo y con 2 ó 3 centímetros de agua destilada o de lluvia para que siempre esté húmeda.