Cuidados de las plantas injertadas
El injerto de plantas es una práctica muy común en jardinería y que se hace para poder conseguir nuevas variedades uniendo dos ya existentes. Se lleva a cabo especialmente en las plantas que no tienen la fuerza suficiente como para crecer por sí mismas, con lo que es mejor injertarlas para que sí puedan hacerlo gracias a la ayuda de otra especie que sea más resistente.

Las dos plantas se unen gracias a tallos y raíces y comienzan a crecer como si fuera un único ejemplar. Si reciben los cuidados adecuados se convertirán en una nueva planta que cogerá los mejores atributos de sus dos “madres”, tomando, por ejemplo, el vigor y la longevidad de la que sea más resistente y los atributos físicos de la que sea más bonita.

Pero las plantas injertadas también tienen inconventientes, como que se pueden perder algunos de esos atributos por diferentes motivos, especialmente si no le das los cuidados que necesita. Lo primero que tienes que hacer es asegurarte de que la unión del injerto es la adecuada y que raíces y tallos quedan unidos como deben quedar, que dependiendo de las plantas que utilices puede ser de diferentes formas.

La parte injertada tiene que ir a nivel de tierra y después cubrirla con abono orgánico, especialmente si el suelo es de drenaje lento. Tienes que tener mucho cuidado con el riego ya que no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua y el exceso o carencia puede beneficiar a unas pero perjudicar a otras. Procura utilizar siempre especies que suelan requerir los mismos cuidados para que puedan desarrollarse mejor, tanto a nivel de riego como de temperatura, iluminación, etc.