Cuando hablamos de los claveles a todos nos viene esa imagen mental de una hermosa flor rosada o rojiza que tan hermosa luce en nuestros jardines o en los jarrones sobre nuestra mesa. Sin embargo, en realidad existen más de 250 especies distintas con colores, formas y tamaños diferentes aunque siempre con el mismo delicioso aroma.

Por suerte, a rasgos generales estas plantas precisan los mismos cuidados independientemente de su especie. A continuación te dejamos los más esenciales.

Estas plantas precisan ser cultivadas en suelos porosos y ricos en nutrientes así como con un buen drenaje que permita mantener la humedad ideal en la tierra.

Para aportar los nutrientes que mencionábamos debes abonar tus claveles durante la primavera y el verano con productos líquidos aplicados junto con el agua de riego. Durante el invierno el abono es recomendable pero no indispensable.

En cuanto al riego, esta planta necesita humedad continua durante los meses más calurosos de la primavera y el verano, cuando deben ser regados a diario y en cantidades muy moderadas.

Para un ejemplar envidiable no olvides que cuanta más luz solar reciban tus claveles más hermosos lucirán, por lo que no debes preocuparte excesivamente de que los rayos ultravioleta caigan continuamente sobre ella.

Si lo que quieres es conseguir más ejemplares o sustituir los antiguos por algunos nuevos debes tener en cuenta que la reproducción de los claveles se lleva a cabo mediante esquejes, que son esos tallos cortados de la planta madre (con nudos, brotes de flor y hojas).

Por último ándate con ojo con algunas de las afecciones más comunes que pueden tener consecuencias negativas en su salud como el tortrix europeo, los trips, la fusariosis o las manchas foliares.