Cuidados del abeto
El abeto es uno de los muchos árboles que puedes plantar en tu jardín y mundialmente conocido, entre otras cosas, por ser el clásico árbol de Navidad. Tiene las hojas perennes, brillantes y con dos bandas blancas bien diferenciadas. Es un árbol decorativo que puedes poner tanto en el exterior como en el interior del hogar y que alcanza una altura de entre 30 y 50 metros.

Te dejo unos cuantos consejos para que sepas cómo cuidar un abeto y qué condiciones necesita para un correcto desarrollo. Toma nota:

– Siembra: Debe ser directa y se recomienda comprarlo en una maceta para mantenerlo como planta de interior o para transplantarlo en el exterior. Las macetas para la siembra deben ser grandes y con capacidad suficiente para drenar un exceso de agua.

– Abono: Necesita fertilizantes organominerales, los cuales puedes encontrar en cualquier lugar en el que vendan abonos ya que no son muy difíciles de conseguir.

– Riego: Hay que regarlo a diario pero sin pasarse, así que puedes hacerlo cada 3 días de forma abundante para no tener que hacerlo cada día. Necesita aire fresco para poder absorber el agua y desarrollarse correctamente.

– Temperatura y luz: No es muy exigente con la luz así que se adapta a casi cualquier ambiente. En cuanto a la temperatura, suele crecer en climas fríos o templados en los que no haya cambios drásticos, así que requiere un alto nivel de humedad y no resiste un clima que sea siempre con aire seco.

– Poda: Puedes realizarla siempre que lo necesite y lo único que tienes que tener en cuenta es que el árbol no puede estar mojado al hacerlo.

– Sustrato: Lo ideal es que esté en suelos frescos, ricos y profundos aunque también se puede adaptar a suelos algo más pobres. No consigue desarrollarse en suelos arenosos ya que son demasiado secos, ni tampoco en los compactos.

– Trasplante: Es recomendable que durante el mismo le realices una poda y posteriormente varias más para conseguir una mayor densidad en el follaje, además de que así será más uniforme y te ayudará a evitar enfermedades que provienen de hongos y bacterias.