Cuidados del arbusto cassia
La conocida popularmente como planta cassia pertenece al género Senna y a la familia de las Leguminosas, contando con más de 250 especies de árboles y arbustos con origen en zonas templadas de cualquier lugar del mundo. Casi todos los arbustos tienen las ramas arqueadas y alcanzan los 3 metros de altura, teniendo las hojas paripinnadas y con un aspecto muy elegante.

Lo más llamativo de la cassia son sus vistosas y abundantes flores amarillas, que en algunas ocasiones son rosadas. Florecen durante el verano y lo hacen en racimos terminales, produciendo además varios frutos en forma de vaina que estarán en la planta hasta que llegue el invierno. Es una planta perfecta para formar grupos pero también para plantar en grandes macetas en terrazas, patios o jardines.

Principales cuidados

– Ubicación: este arbusto necesita estar en un lugar a pleno sol, pero con cuidado de que no esté expuesto al viento ni a corrientes de aire.

– Temperatura: es muy resistente a las altas temperaturas, pero no tolera las heladas.

– Suelo: tiene que estar muy bien drenado y estar compuesto por una mezcla de tierra de jardín y arena, poniendo además un poco de grava en el fondo de la maceta o del hoyo.

– Riego: resiste muy bien la sequía, así que bastará con regar una vez a la semana durante todo el año, así no habrá riesgo de que se acumule demasiada agua en ningún momento.

Cuidados del arbusto cassia
– Abono: aplica un fertilizante orgánico durante el otoño y uno mineral cada 15 días durante la primavera.

– Poda: necesita únicamente la de formación, que se suele realizar al finalizar el invierno.

– Plagas y enfermedades: es muy resistente a ambas, aunque podría sufrir el ataque de la araña roja si no recibe los cuidados adecuados.

– Multiplicación: se hace a partir de semillas sembradas en primavera, o bien a partir de esquejes que realices en verano.