Cuidados del jacinto
El jacinto es una planta bulbosa de la familia de las liliáceas que tiene unas flores preciosas y muy llamativas, además de un aroma excelente. La altura máxima que alcanza es de 25 centímetros, así que es ideal para cultivar en interiores si no tienes ningún espacio exterior. Siempre hay que cultivarlo en macetas o jardineras, aunque también puede hacerse en grupos de tierra.

Hay que plantarlo en otoño para que pueda tener tiempo de florecer cuando llegue la primavera. Toma nota de estos consejos para el cuidado del jacinto:

– Iluminación: necesita una buena iluminación, especialmente si va a estar en el exterior. Lo ideal es una zona de semisombra en la que pueda recibir un par de horas de luz natural al día y después estar protegido.

– Suelo: ha de ser suelto y muy rico en materia orgánica. Lo más importante es que tenga un buen drenaje ya que el exceso de agua pudrirá las raíces en muy poco tiempo, además de provocar que se marchiten las hojas.

– Riego: hay que regar 3-4 veces por semana, siempre pendiente de que no se quede sin agua pero sin encharcar. Los riegos tienen que ser con poca agua para que siempre esté húmeda pero no mojada.

– Plagas y enfermedades: se ve afectada principalmente por los nematodos de los bulbos, que atacan no solo a los bulbos del jacinto sino también a los del gladiolo o tulipán. Los gusanos aparecen dentro de las hojas, que aparecen más cortas de lo normal y se deforman para albergar a los gusanillos. También se ve afectada por pulgones, mosca de los bulbos, moho gris o podredumbre de los bulbos. Pulveriza con un fungicida para que la planta esté siempre protegida.