Cuidados del kaki
El kaki es un árbol que da sabrosísimas frutas rojas y que se adapta perfectamente al clima mediterráneo y que puede alcanzar los 6 metros de altura. Tiene las hojas verdes todo el año aunque en otoño se vuelven rojas y en invierno se caen y es cuando todos sus frutos quedan al descubierto y tiene un aspecto precioso, aunque en realidad lo tiene todo el año.

Los frutos del kaki son gruesos y de mucha calidad, con un color anaranjado en la recolección y rojo tomate cuando maduran. La pulpa es de color naranja rojizo y puedes consumir todo el fruto de múltiples maneras como cruda, en mermelada, en flan, en bebida o en una tarta. Infinitas opciones para un fruto que además tiene vitamina A, vitamina C y antioxidantes, así que le viene muy bien a tu organismo.

A continuación te dejo los cuidados del kaki para que sepas cómo mantenerlo y así poder sacarle el máximo partido. Toma nota:

– Luz: Como cualquier árbol frutal, necesita mucha luz pero sin excesos, procura que no le dé mucho el sol directamente, en especial durante las horas de mayor irradiación del día que suelen ser las últimas de las mañana y las primeras de la tarde.

– Temperaturas: Es una especie que florece tarde así que no tiene ningún problema para aguantar las heladas que pueda haber durante el invierno o al comienzo de la primavera. Se adapta muy bien a cualquier temperatura.

– Riego: Tiene que ser moderado y ante todo evita que haya exceso de humedad en el suelo. Es mejor que riegues poco hasta que le cojas el punto para no pasarte y que se te estropee.

– Suelo: Se adapta a casi todo y no es necesario que sea un suelo muy rico y fértil, aunque agradece estar en terrenos que son profundos y fresquitos, especialmente si es arcilloso y no muy compacto.

– Plantación: Lo ideal es que la hagas entre noviembre y marzo y que si vives en una zona donde los inviernos son suaves la hagas lo más pronto posible. Si los inviernos son muy fríos es mejor hacerla en febrero o marzo para que no sufra cuando comienza a desarrollarse.