Cuidados del orégano
Estamos muy acostumbrados a utilizar el orégano como condimento para enriquecer nuestros platos, pero, ¿te habías planteado cultivarlo alguna vez en casa para disfrutarlo al 100% natural?

Tú no deberás darle demasiados cuidados y, sin embargo, ella te compensará con grandes cualidades no sólo para las comidas sino también para algunos usos medicinales.

El orégano es una planta aromática de unos 40cm de altura con una ‘fecha de caducidad’, por así decirlo, de unos 5 años.

Para que se desarrolle sana y vigorosa no son demasiadas las cosas a tener en cuenta, pero si piensas utilizarla para tu uso personal lo mejor es que le des las condiciones que necesita.

Procura colocarla en un lugar soleado y de temperaturas cálidas sobre una tierra con buen drenaje, lo que por otra parte no significa darle un riego excesivo que podría perjudicarla gravemente.

Estas plantas no necesitan ser abonadas muy a menudo, pero tampoco debemos descuidar su abono un par de veces al año como mínimo. Por último, la poda y la recolección cuando la planta florece son básicas para que ésta pueda continuar desarrollándose.

Las hojas de orégano son las grandes famosas de la planta, las que servirán para las recetas culinarias y también para aquellas de medicina natural. Puedes ponerlas a macerar en aceite y vinagre para darles ese sabor tan especial o bien conservarlas congeladas o secas, para lo que deberás colgar las ramas de orégano en un lugar fresco y a la sombra. Una vez se han secado puedes guardarlo en cualquier bote con cierre hermético.

Cuando hagas la recolección corta la planta a ras de la tierra, pues de ahí volverá a brotar el ejemplar. Si quieres plantarla de nuevo, puedes hacerlo por semillas, por matas o por esquejes.