Cuidados de la falsa aralia
La falsa aralia es una planta de interior muy apreciada gracias a su elegancia y a la disposición de sus hojas, dando un aspecto muy bonito que encajará perfectamente en cualquier ambiente. Si se dan las condiciones adecuadas, puede llegar a alcanzar el metro y medio de altura. Es una planta muy delicada que requiere que vigiles mucho sus cuidados, pero sin duda merece la pena ya que lo que te ofrece a nivel decorativo no te lo ofrecen muchas más.

Así pues, toma nota de sus principales cuidados para saber a qué tienes que prestar atención para poder sacarle el máximo partido. Antes de eso, merece la pena destacar que aunque sea muy delicada, es también muy resistente a plagas y enfermedades, así que otro motivo más para cultivarla en tu hogar.

Cuidados básicos

– Ubicación: tiene que estar en una zona muy bien iluminada pero en la que esté expuesta directamente al sol.

– Temperatura: necesita un ambiente templado, con una temperatura que no baje de los 10ºC en ningún momento del año ya que los entornos fríos le perjudican. Es importante también evitar las corrientes de aire.

– Riego: deben ser moderados durante el verano y más bien escasos el resto del año. Espera a que se seque antes de volver a regar para que no se encharque ya que podría pudrirse.

– Suelo: imprescindible que tenga un buen drenaje, y puede ser tierra normal de jardín a la que añadirás arena.

Cuidados de la falsa aralia
– Trasplante: se puede hacer cuando ya es adulta, de hecho se recomienda a partir de ese momento cada dos años y siempre en primavera u otoño, cuando las temperaturas son templadas.

– Abono: durante el verano aplica un fertilizante líquido o en barritas cada 15 días, y el resto del año bastará con hacerlo una vez cada dos meses.