Cuidados del olivo
El olivo es uno de los árboles más conocidos en todo el mundo. Pertenece a la familia de las Oleáceas y al género Olea, el cual comprende unas 30 especies de árboles y arbustos que tienen su origen en Australia, Asia, Europa y África. Las especies más conocidas son Olea sylvestris, Olea europaea, Olea paniculata, Olea laurifolia y Olea capensis.

Es un árbol con una vida muy larga que puede pasar los 1.000 años, con un crecimiento lento pero que puede alcanzar los 15 metros de altura. Sus hojas son brillantes, perennes, opuestas, ovaladas y blancas en la parte del envés, con el haz verde oscuro. Tiene flores blancas que aparecen en racimos y que no son muy decorativas, pero sus frutos, las famosas olivas, sí que son muy interesantes.

Principales cuidados

– Ubicación: es un árbol muy rústico que necesita estar en un lugar a pleno sol durante cuantas más horas al día mucho mejor.

– Temperaturas: es muy resistente en este sentido, resistiendo muy bien las altas temperaturas durante mucho tiempo y hasta heladas si son de forma esporádica.

– Suelo: no es muy exigente en lo que al suelo se refiere, solo necesita que esté muy bien drenado. Incluso en tierra seca se puede desarrollar sin problemas.

Cuidados del olivo
– Riego: tienen que ser moderados durante todo el año, y debes tener en cuenta que resiste muy bien la sequía así que asegúrate de que ya se ha secado completamente antes de volver a regar.

– Abono: debes aplicarlo en primavera, utilizando estiércol tras haber limpiado las malas hierbas del suelo.

– Poda: no es obligatoria, pero si la haces será al finalizar el invierno para darle forma o para eliminar ramas estropeadas o viejas.

– Plagas y enfermedades: es un árbol propenso al ataque de cochinillas, polillas y mosca del olivo, así que hay que fumigar en primavera y verano cada 20 días con un insecticida.

– Multiplicación: puede hacerse a partir de esquejes, y también se pueden injertar sobre acebuches.