Cuidados de la ortiga negra
La conocida popularmente como ortiga negra es una planta del género Perilla, formado por unas 20 especies de plantas herbáceas que pertenecen a la familia de las Labiadas. Sus especies más conocidas son perilla frutescens, perilla shimadae, perilla nankinensis y perilla citriodora. Además, recibe otros nombres vulgares como menta púrpura, planta bistec, albahaca japonesa, shiso o perilla.

Es una planta perenne de porte erecto que no suele crecer más de un metro, siendo muy interesante por tener las hojas ovaladas y de color púrpura, verde muy oscuro o casi negro. Producen flores de pequeño tamaño que pueden ser blancas o rosadas pero que no tienen ningún interés a nivel decorativo. Es una planta que se utiliza básicamente para combinar su oscuridad con otras plantas más claras.

Cuidados básicos

– Ubicación: necesita estar a pleno sol para que su color pueda destacar al máximo.

– Temperaturas: lo ideal es una media anual de 15-25ºC, perfecta en el caso de climas templados. No resiste el frío, así que si las temperaturas son bajas hay que cubrirla o ponerla en espacios interiores.

– Suelo: el más adecuado es el que sea una mezcla de tierra de jardín con un cuarto de arena y otro cuarto de turba. La plantación en su ubicación definitiva debe realizarse una vez comenzada la primavera.

– Riego: hay que procurar que la tierra esté siempre húmeda pero sin encharcarse. Riega más o menos en función del calor de cada estación ya que el agua se consumirá antes.

Cuidados de la ortiga negra
– Abono: en la segunda mitad del invierno conviene aplicar estiércol, y durante la primavera aplicar un fertilizante mineral cada 15 días.

– Poda: no la necesita pero se puede hacer para darle forma, especialmente para podar la punta y que crezca más a lo ancho que a lo alto.

– Multiplicación: se hace a partir de semillas sembradas en semilleros durante la primavera y a 18ºC. El trasplante de estas semillas se hace a mediados del verano.