Cuidados de la planta espejo
La conocida como planta espejo pertenece a la familia de las Rubiaceae y al género Coprosma, formado por casi 200 especies de pequeños árboles y arbustos que tienen su origen en Nueva Zelanda. Con las condiciones adecuadas se puede cultivar en cualquier lugar del mundo, y es un arbusto conocido también como coprosma o brillantísima, siendo sus especies más comunes coprosma ciliata, coprosma acerosa y coprosma grandifolia, entre otras.

Es un arbusto de crecimiento rápido que puede llegar a superar los 5 metros de altura, aunque hay muchas especies que no superan los 2 y son perfectas tanto para interiores como para exteriores. Sus hojas son gruesas, brillantes y ovaladas, y es una planta que produce flores pequeñas que no son muy decorativas, aunque sí lo son sus frutos gracias a su color naranja.

Cuidados básicos

– Ubicación: se suele utilizar especialmente para hacer setos, cubrir espacios e incluso en macetas para terrazas. Necesita estar en un lugar a pleno sol, pudiendo vivir en zonas de semisombra aunque no brillará tanto.

– Temperatura: es muy resistente en este sentido, pudiendo incluso soportar heladas si son esporádicas y no van más abajo de los -5ºC.

– Suelo: aunque puede desarrollarse bien en los calcáreos, le van mejor aquellos que son fértiles y ligeros, especialmente si contienen algo de materia orgánica.

– Trasplante: la mejor época para realizarlo es durante la primavera.

Cuidados de la planta espejo
– Riego: tiene que ser moderado ya que es un arbusto muy resistente a la sequía, así que espera a que la tierra se seque bien antes de volver a ponerle agua.

– Poda: necesita únicamente la de formación para que puedas darle la forma deseada.

– Plagas y enfermedades: muy resistente también en este sentido, no suele ser atacada a no ser que hayas pasado totalmente de sus cuidados.

– Multiplicación: la mejor opción es hacerla a partir de esquejes a finales del invierno.