Cuidados de la planta salado blanco
La planta conocida vulgarmente como salado blanco pertenece a la familia de las Chenopodioáceas y al género Atriplex, el cual está integrado por más de 100 especies de arbustos que tienen su origen en diferentes partes del mundo. El salado blanco en concreto tiene su origen en la zona del Mediterráneo, y se conoce también por los nombres de marisma, salobre blanco u orzaga.

Es un arbusto de porte compacto que puede llegar a alcanzar el metro y medio de altura, y tiene hojas muy curiosas que son onduladas y con un color gris plata muy atractivo. También produce flores, que son muy pequeñas y de color gris rojizo, aunque lo cierto es que no son muy interesantes a nivel decorativo ya que no se aprecian mucho. Florecen en verano, y suelen utilizarse para la formación de setos.

Cuidados básicos

– Ubicación: necesita estar en un lugar en el que reciba el sol, cuantas más horas al día, mucho mejor.

– Temperatura: no es exigente en este sentido, siendo además muy resistente. Puede incluso resistir heladas, siempre y cuando la temperatura no sea inferior a -10ºC.

– Suelo: tampoco requiere mucho en esto, le va bien cualquiera e incluso la tierra salada. Lo único que sí es imprescindible es que esté muy bien drenado.

– Riego: tiene que ser moderado, procurando que no se encharque y esperando a que se seque antes de volver a regar. Es muy resistente a la sequía, así que es mejor que se seque un poco a que pongas demasiada agua.

Cuidados de la planta salado blanco
– Abono: no necesita ninguno especial, así que le llegará con el que utilices en el jardín.

– Poda: se recomienda hacerla tras la floración para que pueda tener un porte más compacto y bonito.

– Plagas y enfermedades: es muy resistente a ambas cosas salvo que te descuides mucho.

– Multiplicación: se hace de forma muy sencilla a partir de esquejes.