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La flor de Pascua o Poinsetia ( Euphorbia pulcherrima) es originaria de México, donde crece como un arbusto. En algunas zonas de clima suave de España, caso de Levante o Andalucía, se cultiva como ejemplar de exterior, pero realmente es conocida como planta de interior. Tiene muchas hojas ovaladas y puntiagudas de color verde brillante y con los bordes dentados, pero destaca por su brácteas ( falsas hojas) que crecen en los extremos de las ramas y que rodean a unas pequeñas flores amarillo cremoso. Existen múltiples variedades con brácteas en colores que van del rojo al crema, pasando por el rosa, el amarillo o el albaricoque, en incluso hay especies con dos tonos.

A pesar de su aspecto exótico, es una especie fuerte que necesita pocos cuidados. Cuando se escoge el ejemplar hay que asegurarse de que las flores amarillas, situadas entre las hojas coloreadas, están brotando. Si la mayoría ya ha florecido o ha empezado a caer, las hojas no durarán mucho. Proporcionándole un ambiente cálido y riego regular, su floración que puede iniciarse en octubre se prolongará hasta la primavera. En ese momento las hojas superiores de color se caerán y serán sustituidas por otras verdes. Después de la floración conviene que podarla, dejando tres yemas de cada rama. Tras la brotación, se realiza el trasplante. Para que las hojas recuperen el tono rojizo debe guardarse a oscuras 12 horas al día a partir de finales de verano. Por ejemplo, podemos cubrirla con una caja de cartón o algún tipo de campana opaca.

Cuando compremos una Poinsetia hay que buscarle una habitación bien iluminada y con calefacción suave. Necesita un ambiente cálido con una temperatura de alrededor de 20ºC, porque es muy sensible al frío. Cerca de la ventana recibirá suficiente luz pero nunca deben incidir sobre ella los rayos de sol directos. Debe tener siempre las raíces ligeramente húmedos, pero nunca encharcadas. Regaremos de forma moderada, a menudo, evitando que el agua se quede en la base de la maceta. Mientra florece, es decir, cuando tenga hojas rojas, no es conveniente abonar.

Si la atmósfera está muy reseca por efecto de la calefacción, las hojas empezarán a marchitarse. Sin embargo, las pulverizaciones directas sobre el follaje pueden estropear las brácteas florales. La solución idónea es situar la planta sobre agua y guijarros, o rociarla pero desde abajo. Cuando las brácteas se marchiten cortaremos la planta dejando dos tercios de su ramaje. A partir de aquí comienza su tiempo de reposo, que dura un mes. Durante este tiempo el sustrato debe estar casi seco y la planta estará situada en una habitación con temperatura fresca y buena luz.