Cultiva tu propio huerto
El sol brilla más que nunca en esta época del año y es el momento perfecto para disfrutar de nuestros exteriores. Los que tengan la suerte de tener espacio en el jardín se pueden plantear la opción de cultivar su propio huerto, una forma fantástica de estar en contacto directo con la naturaleza y hacer crecer sus propios alimentos.
Cultiva tu propio huerto
En Leroy Merlin te ayudan en todo lo que necesitas para llevar a cabo tu jardín soñado. En esta ocasión vamos a ver cómo sacarle el máximo partido en el caso que queramos cultivar un huerto tanto si te encuentras en la ciudad como si dispones de una casa con más espacio a las afueras.

Cultiva tu propio huerto
Cultivar tu propio huerto es algo divertido, pero sobretodo relajante. Llegar del trabajo y dedicarle un tiempo a tu huerto para desconectar es una de las mejores actividades que existen, especialmente si la compartes en familia. Los niños aprenderán y luego todos vais a poder disfrutar del auténtico sabor de tomates, pimientos y otras verduras con la tranquilidad de saber que son alimentos sanos y naturales. ¿Hay algo mejor que eso?

Si te has decidido lo primero que debes hacer es buscar un lugar soleado. Es fundamental que tus hortalizas tengan asegurado el mayor número de horas de sol posible, eso es entre 5 y 6. Recuerda que en la sombra no van a crecer. Por lo tanto, la mejor orientación es sur o suroeste. Si no fuera posible tampoco te preocupes, pues algunas hortalizas se adaptan a cualquier lugar, incluso muchas verduras de hoja como la lechuga, la espinaca, la acelga, la escarola, el berro y la rúcula pueden cultivare en la semisombra.

Otro aspecto que debes considerar es tener una toma de agua cercana. Como te puedes imaginar, un huerto exige riego constante, de modo que necesitarás poder obtener agua cerca de tus cultivos, ya sea para llenar una regadera o para instalar un sistema de riego automático por goteo o exudación.

Cultiva tu propio huerto
Una vez tengas el lugar indicado, delimita una zona del jardín para tu huerto y corta o arranca la vegetación existente. A continuación, labra el terreno hasta una profundidad de 40 cm con la ayuda de una azada o pala. Elimina los restos de vegetación, raíces y piedras con un rastrillo. Seguidamente, entremezcla la tierra con materia orgánica para que tus plantas dispongan de los nutrientes necesarios para desarrollarse adecuadamente. Alisa la superficie con un rastrillo para que quede uniforme y deja reposar al menos 15 días antes de sembrar o plantar las semillas.

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