Cultivar brócoli
El brócoli es similar a la coliflor aunque sus hojas son más estrechas y más erguidas. Contiene grandes cantidades de vitamina C y caroteno beta, que son elementos muy importantes como antioxidantes, así que es ideal que puedas incluirlas en tu dieta.

Si te gusta cultivar en tu huerto diferentes hortalizas, frutas y verduras, aquí te dejo la información necesaria para cultivar brócoli:

– Variedades: Hay muchas variedades que se distinguen según su ciclo. Las precoces o tempranas son las que se recolectan antes de los 90 días, las cultivares intermedios se recolectan entre 90 y 110 días y las cultivares tardíos que son las que tardan más de 110 días en desarrollarse correctamente para poder cosecharlas.

– Temperatura: Su desarrollo es mucho mejor cuando se sucede en las estaciones más frescas del año, aunque hay variedades que soportan perfectamente el calor así que puedes sembrarlas en cualquier época del año siempre y cuando las temperaturas no sean extremas. Para un desarrollo normal las temperaturas deben oscilar entre los 20 y los 24ºC durante la época de crecimiento.

– Suelo: Necesita suelos con tendencia a la acidez y que no sean alcalinos, con un pH entre el 6,5 y el 7. Su textura ha de ser media y si las variedades son tempranas puedes ponerlas en suelos ligeros, mientras que los más fuertes son los perfectos para las variedades tardías.

– Rotación de cultivos: Si quieres hacer rotación de cultivos, los mejores para preceder al brócoli son las cebollas, tomates, melones, patatas o maíz. Evita las rotaciones con otras crucíferas como rábanos, repollos, nabos, etc.

– Siembra: Ha de ser siempre en semillero y las semillas deben cubrirse con una capa de tierra de 1-1,5 centímetros y con riegos frecuentes para conseguir que la planta se desarrolle en unos 45 días. Las semillas deben estar esparcidas en hileras de 13mm de profundidad y con una separación de 25 cm. Cuando alcancen una altura de 15cm ya podrás trasplantarlas a su lugar definitivo.

– Riego: Tiene que ser abundante y regular durante la fase de crecimiento. En la fase de inducción florar tienes que tener cuidado de que no haya demasiada humedad en el suelo pero sí que esté en estado de tempero.

– Malas hierbas: Vigila que no haya ninguna para evitar enfermedades o plagas como la oruga de la col, los gusanos grises, caracolas, babosas o la hernia.