Cultivar cerezos
El cerezo es una especie muy delicada en lo que a climatología se refiere aunque tolera muy bien el frío, adaptándose además muy bien a diferentes zonas. Se puede cultivar hasta una altura de 500 metros sobre el nivel del mar aunque donde mejor se desarrolla es en las situaciones más bajas.

Su fruto es uno de los más deliciosos, las cerezas, y el árbol es uno de los frutales que mejor resisten las temperaturas invernales aunque si están por debajo de los -2ºC pueden empezar a dañarse. Para poder florecer bien requiere muchas horas de frío aunque no es bueno que haya heladas. El fruto se desarrolla en unos 100 días más o menos, dependiendo de las características ambientales.

Para poder desarrollarse bien prefiere tener inviernos largos y fríos y que los veranos sean calurosos y cortos pero que las noches de esa época del año sean fresquitas. En cuanto a la primavera, le viene muy bien que sea templada ya que a partir de la floración puede afectarle un cambio brusco de temperatura y estropearse la cosecha.

Si llueve mucho durante la maduración del fruto se puede agrietas ya que el agua se mueve a través de los frutos y entra en ellos, haciendo también que aumenten de volumen y cuando llegan a su límite se rajan. La especie Lambert es la que mejor resiste al agrietado aunque para cualquier especie puedes utilizar pulverizaciones de calcio solubles y así se reducirán las posibilidades de un agrietamiento.

En cuanto al suelo, necesitan uno que tenga buen drenaje y que sean calizos, al menos ligeramente ya que si es muy pesado pueden aparecer problemas de asfixia radicular y clorosis. La iluminación ha de ser buena y también debe recibir aire constantemente pero sin ser vientos fuertes.