Cultivar chalotes
Los chalotes son una hortaliza similar a la cebolla pero con dientes, como los ajos. Pertenecen a la familia de las Liliáceas y tienen su origen en Asia, aunque se cultivan en todo el mundo. Su aspecto exterior es como una cebolla pequeña o un ajo grande, y por dentro es picante y muy aromático. En Francia es uno de los vegetales más apreciados para la cocina, además de que también se utiliza para aromatizar vinos blancos o vinagres de vino tinto.

Pueden consumirse cocidos o fritos, y su sabor es algo entre la cebolla y el ajo, con un toque muy delicado que hace que sea un condimento fantástico para casi cualquier plato, aunque también se pueden consumir crudos en ensalada. Es un ingrediente indispensable en muchísimas salsas de los grandes restaurantes, especialmente los que están centrados en la alta cocina.

Su cultivo

– Cultivo: se hace como planta anual y es muy sencillo, además de productivo. Lo más habitual es hacer el cultivo por bulbos, que se pueden conseguir en cualquier tienda especializada. Además, cuando hagas la recolección puedes guardar los bulbos más gruesos para utilizarlos como semillas en otra cosecha.

– Suelo: tiene que ser rico en materia orgánica y neutro, evitando estiércol recién hecho ya que le va muy mal el exceso de estiércol. Lo que sí necesita es fósforo y potasio, que puedes añadirlo extra gracias a las cenizas que consigas de la combustión de maderas o troncos.

Cultivar chalotes
– Iluminación: necesita estar en un lugar en el que reciba varias horas de sol al día, ya que la sombra prolongada impide que se desarrolle al máximo.

– Riego: tienen que ser moderados, procurando que no se seque pero que tampoco se encharque. Que sean más frecuentes en verano, cuando las temperaturas son más altas y el agua se consume antes.

– Floración: si quieres conseguir semillas para futuras cosechas, deja que florezca. En caso contrario, evita la floración eliminando el tallo floral o la cápsula que encierra a las semillas.

– Recolección: unos días antes de empezar a recolectar debes hacer el pisado, es decir, doblar o retorcer los tallos para que los bulbos engorden. Al recolectar, mete los chalotes en bolsas de redecilla y cuélgalas en un lugar fresco y seco.

– Plagas y enfermedades: se ven afectados por las mismas que las cebollas, como la mosca de la cebolla, escarabajo de la cebolla, trips, nematodos, polilla de la cebolla, hongos, roya, tizón o alternaria.