Cultivar chile
El chile es un tipo de pimiento (pimiento de Cayena) que es muy popular en México y que se utiliza para darle sabor a casi cualquier plato, lo que le convierte en el condimento por excelencia en ese país. Su planta alcanza entre 30 y 80 centímetros de altura y su tallo es erguido, liso y con muchas ramas.

Su sabor no es ni dulce ni salado sino que tiene un toque picante que es excepcional si te gusta ese tipo de sabor, que además suele predominar por encima de otros alimentos en cualquier plato, razón por la cual se utiliza tanto para la cocina, especialmente para hacer mole, enchiladas o la salsa de los famosísimos tacos mexicanos.

Hay muchísimas variedades de chile, más o menos unas 100, entre las que destacan el chile mulato (rojo), el chile cascabel (rojo oscuro), chile de Chiapas (de color rojo oscuro), chile morita (color rojizo y muy popular en Veracruz), chile pasilla (color moreno) o chile verde.

Para poder cultivarlo es necesario tener una temperatura de unos 20ºC que no sufra cambios drásticos y que no tenga demasiada humedad. Necesita también mucha luz, especialmente después de la germinación mientras está en su primera fase de desarrollo. Un suelo bien drenado y con materia orgánica le convierte en un condimento ideal para cultivar en invernaderos ya que las condiciones ambientales son mucho más controlables.

Para su conservación debes enhebrar varios con un alambre y hacer como una trenza o corona atando un manojo en una cesta y dejando que se seque en alguna estantería para que el aire pueda pasar bien a través de todas las unidades. También puedes pinchar cada chile una o dos veces con una aguja y ponerlos a secar en el microondas a una potencia muy baja y siempre poniéndole también algún desecante. Es mucho más rápido que el método natural y estarán listos para su degustación.