Cultivar chirivías
La chirivía es una especie de la familia de las Umbeliferas que también recibe el nombre de pastinaca o apio de campo y que es originaria de Europa. Es de cultivo bienal y durante la época romana fue utilizada como un alimento básico, consumiéndose de forma similar a como se consumen las patatas. Sus raíces son de color blanco y su tamaño, forma y olor es similar al de la zanahoria.

Entre sus variedades más importantes están la guernsey (que es la que más se cultiva), la larga de corona hueca y la redonda temprana. Las chirivías destacan a nivel nutricional porque tienen una alta cantidad de hidratos de carbono. Tienen muchos usos culinarios, especialmente cocidas para diversos guisos, ya sean de carne o de verduras. Toma nota de lo más importante que debes saber sobre su cultivo:

– Suelo: no tiene muchos requisitos en este sentido y se adapta a cualquier tipo, aunque sí necesita que sea un poquito pedregoso y profundo.

– Siembra: se hace cuando comienza la primavera y debe sembrarse en hileras, dejando unos 35 cm de distancia entre cada una de ellas. Puedes también sembrar varias semillas dejando 15 cm entre cada una. Ha de sembrarse un día sin viento ya que las semillas son muy ligeras, y siempre dejarlas a un centímetro de profundidad.

– Labrar: elimina las malas hierbas en cualquier momento que las veas y ten cuidado al labrar de cerca ya que puedes dañar las raíces.

– Riego: ha de ser regular para que siempre esté húmeda pero sin pasarte para que no se encharque ya que podrían pudrirse las raíces.

– Plagas y enfermedades: las que más suelen atacar a las chirivías son el pulgón, gusano gris, mosca de la zanahoria, nematodos, putrefacción de la raíz, blanquilla, mildiu, picado y quemadura de las hojas. Asegúrate de que le das los cuidados y condiciones necesarias para que esté siempre en buen estado.

– Recolección: se puede empezar a hacer cuando llega el otoño, arrancando las chirivías de las raíces según las vayas necesitando.