Cultivar comino
El comino es una planta anual que alcanza una altura de entre 30 y 60 centímetros y que tiene flores que son blancas o rosadas y que salen hacia el final de la primavera. Su fruto es alargado y es en donde se encuentran sus principios activos, siendo una especia culinaria muy utilizada en todo el mundo.

Se puede utilizar tanto entero como molido y sus semillas se utilizan para salpicar panecillos o panes, lo cual les da un sabor muy especial. En nuestro país se utiliza muchísimo, especialmente en Andalucía, para darle un toque especial a cualquier plato. Toma nota de estos consejos para cultivar comino:

– Luz: Necesita estar expuesto a la luz solar para poder desarrollarse mejor, aunque no es bueno que reciba los rayos directamente durante muchas horas.

– Suelo: Lo mejor es que lo cultives en terrenos que sean calizos y arcillosos ya que es como mejor se desarrolla. No puede contener demasiado nitrógeno y no puede haber sido abonado recientemente con estiércol.

– Siembra: Tienes que cultivar en primavera y hacerlo en hileras que estén repartidas a unos 25 centímetros de distancia las unas de las otras.

– Riego: Necesitan mucha agua así que riega a menudo para evitar que se seque, aunque ten mucho cuidado de no encharcarlo.

– Recolección: Cuando las semillas hayan madurado corta la planta y cubre los semilleros con bolsitas de papel para ponerlas a secar boca abajo. Los frutos se recogen a finales del verano poco antes de que maduren y se vayan a caer de las plantas, así que tienes que cortar las matas por la mañana temprano y dejarlas a secar en un lugar que esté bien ventilado.