Su origen se encuentra en Centroamérica, donde apareció como una planta comestible similar a la patata por sus parecidos tallos subterráneos y carnosos. Sin embargo, pronto cambió esta opinión ya que, aunque la dalia también es un tubérculo, sus cualidades son ornamentales, no nutritivas. Comprobada su curiosa floración, enseguida fue hibridada y entró a forma parte de los jardines de Europa, donde se ha convertido en una especie insustituible por su variedad de formas y colores.

La dalia prospera en suelo fértil, con pH 7, pero antes de plantarla, en primavera, habrá que trabajarlo en profundidad. Lo haremos a final del invierno, cavando y mezclando una buena dosis de abono orgánico ( a ser posible, estiércol o mantillo). Hay que tener en cuenta que el terreno debe contar con buen drenaje para que un exceso de agua no produzca encharcamientos, muy peligroso para esta planta. También es sensible a los áfidos y enfermedades víricas.

Elegiremos un emplazamiento abierto que disfrute de una buena dosis de sol y esté protegido del viento para evitar daños en sus frágiles tallos. Por esto mismo, es aconsejable asegurarla con tutores, salvo en el caso de las formas más pequeñas. Puede plantarse como especie cultivada en tiesto, como tubérculo inactivo o como esqueje arraigado de tubérculo, aunque sin olvidar que las plantas con hojas son preferibles a los tubérculos por su mayor tamaño.

Plantada en maceta, colocaremos las cañas a la distancia adecuada ( 60-90 centímetros) entre cada una para las dalias mayores y 30 centímetros para las más pequeñas y plantamos sin tocar el cepellón. Para los tubérculos inactivos haremos un hoyo de 22 centímetros de ancho y 15 de profundidad y cubrimos el tubérculo marcando su ubicación. La plantación de esquejes arraigados la realizaremos en el exterior pasado el peligro de heladas.

Salvo en azul, las dalias ofrecen una brillante muestra de coloridos durante su floración, de final del verano a los primeros fríos. Tonos rosas, amarillos, púrpuras, carmesí, lilas, malvas …, en borlas diminutas o enormes flores de 30 centímetros. Algunas variedades interesantes son, por ejemplo, la “Preference” ( muy resistente a las enfermedades), la “Small World” ( flor en forma de pompón) y la “Figaro” (para crear grandes macizos). Realmente lo que nos resultará difícil será elegir una entre tantas posibilidades de color, forma, altura y belleza que nos proporcionan las dalias.