Cultivar el helecho canario
El helecho canario pertenece a la familia de la Polypodiaceae, tiene su origen las Islas Canarias y también recibe los nombres de helecho pata de liebre, davalia, filis de mar o pulipuli. A pesar de que se le denomina canario, no es exclusivo de las islas y puede conseguirse y cultivarse y muchos lugares más. Es un helecho epífito que puede alcanzar una altura de entre 40-60 centímetros.

Tiene rizomas superficiales rastreros que son escamosos y tienen aspecto rechoncho. Además, están cubiertos de un vello rojipardo que hace que se parezca a las patas de una liebre, de ahí su otro nombre “helecho pata de liebre”. Según se va desarrollando, los rizomas salen del recipiente en el que están plantados y lo envuelven totalmente, lo que hace que sea una elección perfecta para una planta colgante ya que sus tallos y hojas caen con elegancia por toda la maceta.

Si lo tienes en un ambiente silvestre podrá crecer sobre los árboles y envolver el tronco con sus raíces, que además absorben la humedad. De todas formas, también puedes plantarlo en una maceta cualquiera y tenerlo como planta de interior. Toma nota de cómo debe ser su cultivo:

– Iluminación: necesita luz indirecta o tamizada. Es perfecto para las estancias que están orientadas al norte ya que el sol no le dará de forma directa. En invierno es mejor ponerlo en zonas sombrías ya que es una época del año en la que no soporta mucho la luz.

– Temperatura: su temperatura ideal es la que oscila entre los 15 y los 24ºC, preferiblemente en un ambiente que sea cálido y húmedo.

– Humedad: necesita estar en un ambiente húmedo, así que si la tienes en interiores procura no poner la calefacción mucho tiempo en la zona en la que esté la planta ya que se secará. Le beneficia mucho el agua de las pulverizaciones, especialmente si la has conseguido de la lluvia o la has hervido.

– Sustrato: este tipo de helecho debe cultivarse con un compost que sea mezcla de turba y mantillo a partes iguales, añadiendo un poco de arena.

– Riego: la forma más productiva de regarlo es sumergiendo el recipiente en agua, siempre que no sea calcárea y que esté a temperatura ambiente.

– Abonado: apenas necesita y puede pasar perfectamente sin él. Si le pones, que sea un poco de fertilizante líquido y únicamente durante la fase de crecimiento.

– Trasplante: tiene que ser en primavera y siempre utilizando un recipiente que sea más ancho que alto ya que ponerlo a mucha profundidad puede hacer que se pudra.