Al género Hibiscus pertenecen unas 200 especies, tanto de hoja perenne como caduca. Las flores tienen cinco grandes pétalos de vivos colores. Aunque duran muy poco tiempo, u día o dos como máximo, se forman muchas continuamente durante varios meses, desde mediados de verano hasta los primeros hielos. Muchas especies son originarias de países tropicales y se cultivan como plantas de interior o de invernadero, pero el más conocido, el Hibiscus syriacus, se adapta perfectamente al exterior, siempre que esté bien protegido. Otras tres especies despiertan el interés en cualquier jardín: Hibiscus rosa-sinensis o rosa china, por sus grandes flores con forma de embudo; Hibiscus mutabilis y Hibiscus moscheutos, el más pequeño y delicado.

Los syriacus se adaptan como anillo al dedo formando setos o plantados en macetón, aunque si los dejamos a su aire, pueden alcanzar hasta 3 metros de envergadura. Para ello es necesario que ocupen un lugar soleado y que la tierra drene perfectamente el agua de la lluvia o del riego. Por lo general conforman un espectáculo de belleza sin parangón en agrupaciones arbustivas heterogéneas, o bien en conjuntos que reúnan distintas variedades de este mismo arbusto. También resulta muy buen fondo para macizos mixtos de flores y para subrayar ángulos o jalonar entradas.

La rosa china se adapta bien al interior, pero necesita ambiente fresco, sin calefacción y abundante luz. Con la bajada de temperaturas necesita un periodo de descanso invernal y le debemos proporcionar menos agua y temperatura. Necesita contar con una primavera y verano calurosos y una posición soleada para que la floración se desarrolle en todo su esplendor, resultando ideal el clima mediterráneo. En el norte también se puede disfrutar de él, siempre que se cultive al abrigo de un muro orientado a mediodía. El suelo ideal para este arbusto es de tipo poroso, de naturaleza calcárea y más bien pobre. Es preferible que sea algo seco y, en todo caso, que tenga un buen drenaje.

Deben plantarse en otoño o en primavera. Los ejemplares dispuestos en macetón o jardinera tienen que regarse abundantemente cuando están en pleno desarrollo y de forma moderada durante las restantes épocas del año. Como las flores salen en la madera del año, hay que podar el Hibiscus syriacus a finales de invierno, cortando bastante los tallos viejos para conseguir flores gigantes desde mediados de verano. En el caso de Hibiscus rosa-sinensis conviene cortar las matas hasta la mitad de su altura cuando se produzca la brotada primaveral . Las plantas jóvenes necesitan protección de las heladas y del viento.