Cultivar la dama de noche, arbusto con fantástico aroma
La dama de noche es un arbusto que se conoce también por los nombres de cestro o galán de noche y que se caracteriza por el aroma de sus flores, que se abren cuando llega el final del día. Es uno de los arbustos más utilizados en los jardines aromáticos, así que sin duda es también una gran opción para cualquier rincón de tu jardín.

Puede llegar a alcanzar los 5 metros de altura y aunque su aspecto no es tan bonito como el de otros arbustos, su aroma lo compensa. Tiene hojas ovaladas de color verde y pequeñas flores blancas que se abren, como dije al principio, cuando llega la noche, por eso se llama así el ejemplar. Con las condiciones y cuidados adecuados, conseguirás sacarle el máximo partido.

Cuidados básicos

- Temperatura: el único requisito que tiene en este sentido es que debe protegerse muy bien de las temperaturas más bajas, ya que al ser originario de zonas tropicales no las tolera. Procura que nunca se exponga a temperaturas inferiores a -2ºC.

- Iluminación: es muy importante que reciba mucha luz natural durante la primavera y el verano, de lo contrario sería muy difícil que pudiera dar flores y, por lo tanto, que tuviera su aroma tan especial.

- Suelo: no es muy exigente en este sentido y le va bien casi cualquier tipo de suelo, siempre y cuando tenga una buena capacidad de drenaje.

- Riego: tiene que ser cada dos días en verano y un par de veces a la semana en invierno, siempre esperando a que la superficie de la tierra se seque antes de volver a regar.

Cultivar la dama de noche, arbusto con fantástico aroma
- Abono: especialmente importante durante la época de floración la aplicación de fertilizantes ricos en hierro, los cuales le van muy bien también el resto del año.

- Poda: se recomienda una cuando empieza el verano para controlar su crecimiento y favorecer otra floración.

- Plagas: las que más pueden afectarle son pulgones, arañas rojas y moscas blancas, así que vigila mucho este aspecto para poder detectarlas cuanto antes.

- Multiplicación: puede hacerse por semillas o por esquejes, siempre a finales de primavera o principios del verano, coincidiendo con la época de floración.