Cultivar la Palmera Amarilla (Areca)
La palmera amarilla, planta que se conoce así pero que realmente se llama Areca, recibe este sobrenombre porque sus hojas tienen un característico color amarillo-verdoso que es muy atractivo ya que son múltiples hojas las que se desarrollan, siendo además de gran tamaño. Tiene su origen en Madagascar pero se ha comprobado que se puede adaptar perfectamente a los espacios interiores, así que es una opción ideal para tu hogar.

Es de la familia de las Arecaceas y puede cultivarse tanto en interiores como en interiores, siempre y cuando las características del entorno sean las que necesita para poder desarrollarse de forma correcta. Toma nota de cómo cultivar la palmera amarilla:

– Iluminación: necesita estar en un lugar que sea muy luminoso pero en el que no reciba directamente los rayos del sol. Si está en un sitio oscuro o que no tiene la luz necesaria, la planta comenzará a debilitarse.

– Riego: es muy exigente en cuanto a este tema ya que cuando llega a los 2 metros de altura consumirá aproximadamente un litro de agua al día. Hay que tener siempre el cepellón húmedo pero sin que se encharque ya que podría pudrirse. Traspira muy bien el agua, ventaja que le permite eliminar las toxinas del aire y así convertirse en una de las mejores plantas de interior que puedas elegir. Si ves que las puntas de las hojas se vuelven marrones es porque necesitan más humedad, así que pulveriza también las hojas de vez en cuando.

Cultivar la Palmera Amarilla (Areca)
– Temperatura: lo ideal es que pueda estar siempre entre 18 y 25ºC, y nunca pasar de esos 25. En invierno puede llegar a soportar estar a 7 grados, pero protégela mucho de las heladas para que no se muera.

– Abono: debes utilizar un abono que sea para plantas verdes y aplicarlo una vez al mes.