Cultivar lechuga en macetas
Producir nuestros propios alimentos es uno de los sueños de cualquier amante de la jardinería, y es que no solamente ganaremos en calidad con nuestros alimentos sino que además nos estaremos convirtiendo en claros ejemplos de la jardinería ecológica y sostenible.

Hoy te damos algunos consejos para que tú mismo puedas ser el productor de uno de los alimentos más utilizados en las dietas de todo el mundo: La lechuga. Toma nota de lo que te contamos, ¡y pronto podrás catar tus deliciosas lechugas!

No importa el espacio del que dispongas, porque lo mejor de todo es que queremos enseñarte cómo cultivarlas en un espacio tan pequeño como el de una maceta o jardinera.

Lo primero es conseguir la maceta en la que las plantaremos, que debe tener unas medidas aproximadas de 50 x 15 centímetros para permitir el desarrollo de unos tres o cuatro ejemplares.

Lo mejor es comprar las lechugas de plantel (son ejemplares levemente desarrollados) y plantarlas en la temporada hibernal; si les das un buen mantenimiento y garantizas su desarrollo, tus hortalizas estarán perfectas para tomar durante la próxima primavera.

Ya que el cultivo se desarrollará en un espacio bastante reducido deberás garantizar una buenísima calidad de la tierra, por lo que si la tierra no es suficientemente rica deberás utilizar fertilizantes especiales para el cultivo de hortalizas.

El cultivo de lechugas en macetas requerirá un par de riegos por semana, así como un buen drenaje que evite las obturaciones en la tierra que pueden perjudicar a nuestros ejemplares.

Por último, colócalas en lugares frescos, bien iluminados y a los que pueda llegar la luz del sol. No obstante, la lechuga es una de las pocas hortalizas que mejor se desarrollan en los lugares menos soleados (como es el caso de la espinaca o el perejil).