Cultivar lechuga
La lechuga es uno de los alimentos que más hogares consumen, especialmente en los meses de verano en los que se convierte en ingrediente principal de todo tipo de ensaladas y platos veraniegos. Su cultivo es muy sencillo y si te gusta comerla es una de las mejores plantaciones que puedas tener en tu casa. Puedes plantar muchísimas variedades como la iceberg, Trocadero, lollo rossa, batavia, romana, baby… Veamos los principales aspectos que debes tener en cuenta para cultivar lechuga:

– Temperaturas: las lechugas deben cultivarse en un clima fresco, así que lo mejor es plantarla al principio de la primavera o al final de verano ya que con las altas temperaturas se impide el crecimiento y las hojas pueden salir amargas.

– Suelo: lo ideal es que sea blando, permeable y con abundante materia orgánica. El pH debe ser neutro.

– Siembra y plantación: normalmente se hacen semilleros y después de trasplantan al huerto. La distancia de plantación en hileras de 30 cm de distancia y una distancia entre plantas de 20 ó 30 cm. Destacar que la semilla de lechuga no resiste un almacenamiento prolongado, así que lo ideal es comprarlas cada primavera.

– Riego: requieren dos riegos semanales como mínimo, si las riegas frecuentemente de forma ligera las hojas se desarrollarán rápidamente, aunque ten mucho cuidado ya que un exceso de riego hará que se reproduzcan enfermedades y que su crecimiento sea lento.

– Recolección: el cultivo de lechugas dura de 20 a 90 días, dependiendo de la época del año. Si es en verano en 20 días estarán listas, y en épocas de más frío tardarán hasta 90. Si ves que las hojas se marchitan un poco mételas en agua fría con hielo unos minutos para que recobren su estado natural.

– Conservación: para almacenarla, lávala, escurre bien el agua, sécala y ponla en una bolsa plástica dentro de la nevera, nunca en el congelador. Evita guardarla junto a manzanas, peras o plátanos ya que esas frutas despiden gas etileno, un agente que hará desarrollar manchas en la lechuga.