Cultivar nabos de mesa
Los nabos de mesa pertenecen a la familia de las crucíferas y son una especie de ciclo bienal pero que rara vez suele llegar al segundo año, debido principalmente a que se arranca antes incluso de que finalice su primer año. Hace más de 4.000 años que esta planta se utiliza como un alimento básico en muchas culturas, especialmente en Europa, donde se considera un ingrediente delicioso para muchos platos.

Tiene una raíz pivotante y engrosada en la parte superior que se une al tallo, lo que hace que se forme una única unidad. Ese órgano resultante es lo que se consume, y puede ser achatado o alargado. Es una carne amarillenta o blanca que tiene un ligero sabor dulce, azucarado, y hasta a veces picante. Se consume cocido ya que le da un toque muy especial a los guisos. Sus hojas se pueden utilizar en caldos.

Su cultivo

– Temperatura: es una hortaliza que se adapta perfectamente a los climas fríos. El calor puede ser un problema para su cultivo, aunque con retrasar la siembra para que florezcan más tarde es suficiente.

– Siembra: la siembra en el terreno definitivo debe hacerse cuando finaliza el verano para que el calor no pueda afectarles. Lo más usual es sembrar en primavera y recolectar en verano, especialmente si hay un clima húmedo. Las variedades tempranas deben sembrarse in situ cada 4 semanas desde que comienza la primavera, y las más resistentes pueden sembrarse en otoño para recolectar en primavera.

Cultivar nabos de mesa
– Suelo: necesitan una tierra fértil, ligera y bien trabajada. También debe tener materia orgánica, siendo lo más adecuado utilizar suelos neutros que sean un poco alcalinos pero nunca ácidos.

– Riego: debes regar con frecuencia y en abundancia, nunca puede llegar a secarse.

– Plagas y enfermedades: se pueden ver atacados por cualquier plaga que ataque a las coles, como la oruga de la col o el gorgojo de las coles. Además, pueden aparecer otras como pulgones, gusanos grises, caracolas o babosas.

– Recolección: debe hacerse 2-3 meses después de la siembra, plazo que depende de la variedad que hayas cultivado.