Cultivar Papiro
El papiro es una planta muy conocida gracias a los antiguos egipcios, quienes la utilizaban para fabricar láminas en las que después poder escribir. Hoy en día se le da el mismo uso pero especialmente para después utilizarlo en la decoración, quedando muy bien en cualquier lugar pero siendo las zonas húmedas como estanques, lagos o sus cercanías en donde mejor lucirá.

Es una planta que puede cultivarse tanto en el interior como en el exterior, aunque siempre en zonas cálidas para que pueda desarrollarse correctamente. Es perfecta para cultivar en casa ya que crece muy rápido y no necesita que la atiendas demasiado, además de que es muy bonita y le dará muchísima vida a cualquier ambiente en el que vayas a ubicarla.

Cómo cultivar papiro

– Iluminación: necesita estar siempre en una zona que esté muy bien iluminada, ya sea de forma natural o artificial, aunque está claro que lo mejor es siempre la luz natural. Si la cultivas en interior, ponla siempre cerquita de una ventana para que pueda aprovechar toda la luz.

Cultivar Papiro
– Temperatura: para que se desarrolle al máximo de su potencial debe estar siempre en unas temperaturas que oscilen entre los 10 y los 25ºC. Si la tienes en el exterior, lo mejor es que en invierno la pases al interior si la temperatura suele bajar de 8ºC, o bien puedes protegerla con un plástico para que no le afecten las heladas.

– Riego: tiene que ser muy frecuente ya que el sustrato necesita estar siempre muy húmedo, prácticamente encharcado. Es una planta que necesita mucha humedad, así que si no está en un ambiente muy húmedo habrá que conseguirla con el riego y a diario (cada dos días si está en el interior).

– Abono: durante la temporada de primavera-verano has de hacerlo una vez al mes, siempre con un fertilizante líquido equilibrado.

– Reproducción: es una especie que se reproduce gracias a los esquejes, que se colocan directamente en el agua y de los que surgen las raíces. Una vez que pase eso puedes trasplantar a una maceta o al suelo del jardín. También se puede conseguir la reproducción cortando uno de los tallos y separando su tubérculo para plantarlo directamente en la tierra.

– Suelo: utiliza una parte de tierra de jardín, otra de arena y dos de turba. Mientras está en la época de crecimiento es recomendable abonar una vez al mes o dos como mucho.