
El cultivo de la pimienta se realiza desde hace siglos inicialmente desde los trópicos asiáticos. El proceso es tan simple que podemos obtener en nuestra propia casa a esta preciada planta considerada la reina de las especias.

Prepara la tierra mezclando dos partes de tierra negra, una parte de tierra arcillosa tipo tosca o greda y otra de arena de río para mejorar el drenaje.

Rellena la maceta con el sustrato, es importante que tenga un pH algo ácido y rico en nutrientes.

Coloca la planta de pimienta para cultivo en el centro de la maceta.

Deja la maceta en un lugar a la sombra. La exposición directa del Sol puede perjudicar el crecimiento de la planta.

Riega sin exceso manteniendo el suelo húmedo pero evita el estancamiento del agua que puede traer hongos y bacterias.

Durante los primeros 4 años realiza podas para potenciar la fructificación de las bayas.

A medida que vaya madurando, podrás ir cosechando las bayas con cuidado sin dañar los tallos. Recuerda que el color de la pimienta puede ser negra, roja, verde o blanca dependiendo del grado de madurez y del procesamiento de cultivo.






































