Cultivar pimientos en maceta
Hace unas semanas te hablábamos de cómo cultivar en casa algunas hortalizas en maceta, hortalizas entre las que se encuentra uno de las más utilizadas en la dieta mediterránea: El Pimiento.

Cultivar el pimiento en maceta no tendría por qué ser una labor demasiado difícil; no obstante, lo cierto es que necesitarás prestarle algunas atenciones y mantener los cuidados que este ejemplar precisa si quieres cosechar unos deliciosos pimientos para utilizar en tus platos.

Esta planta solanácea de Bolivia y Perú está acostumbrada por su origen a las temperaturas bastante altas, por lo que para su correcto desarrollo es imprescindible que se encuentre en espacios muy bien iluminados en zonas de sol que se encuentren con temperaturas entre los 20 y los 28ºC.

Para su plantación hazte con un recipiente de unos 30 centímetros de diámetro (o más) y llénalas hasta unos centímetros antes del borde con una mezcla de tierra negra y hoja. Entonces deberás esparcir las semillas sobre la tierra de manera que queden repartidas de forma uniforme, y luego cúbrelas con más tierra.

Al principio es preferible que no expongas la planta directamente a los rayos del sol, pero con el tiempo sí que podrás hacerlo.

El riego es una de las partes fundamentales de su cultivo: Recuerda que la mejor manera de hacerlo es rociar su tierra y sus raíces con un spray para humedecerlo (y no encharcar la base), nunca tocando el fruto que podría echarse a perder.

El tiempo de germinación y cosecha es muy variable en función del tipo de semillas empleadas para el cultivo, aunque acostumbra a tardar unos 15 o 20 días en el primer caso y unos 60 o 90 en el segundo.

Presta atención a su desarrollo, pues cuando lleguen a tener una altura de unos 15 cm se deben eliminar los tallos débiles y, cuando estén listos para la recolección deberás cortarlos y no arrancarlos dejando unos 2,5 cm de tallo.