Cultivar puerros
Los puerros son fantásticos para cultivar ya que puedes utilizarlos en la cocina para un montón de platos ya sea como protagonista, como guarnición o como parte de alguna salsa o potaje. Un puerro suele medir unos 50 cm de altura y entre 3 y 5 cm de grosor. Tanto el bulbo como las hojas son comestibles, así que puedes aprovechar prácticamente todo.

A la hora de cultivar el puerro puedes elegir diferentes variedades como son las tempranas, tardías y la de temporada media. En 8 meses puedes conseguir puerros de diferentes variedades. Toma nota de estos consejos para cultivar puerros:

Temperaturas: Dependen de la variedad de cada cultivo aunque el puerro es muy resistente al frío a pesar de que alguna variedad requiere temperaturas más elevadas. Lo ideal es que te informes de la temperatura correcta en función de la variedad que vayas a plantar pero para su desarrollo vegetativo suele requerir entre 13 y 24ºC.

Suelo: Se adapta muy bien a suelos frescos y profundos que son ricos en materia orgánica, mientras que los suelos que tienen demasiada alcalinidad no son muy buenos para los puerros ya que no se adaptan bien a ellos. Tampoco soportan suelos pedregosos, poco profundos ni mal drenados ya que los bulbos no se desarrollarán bien.

Preparación: En el terreno debes dejar una distancia entre surcos de entre 20 y 40 centímetros y de 13 a 15 entre cada planta.

Siembra: Hazlo en un semillero exterior durante la primavera a 1 ó 2 cm de profundidad y con una distancia entre puerros de unos 4 cm. Cuando ya tengan entre 15 y 25 cm de alto debes trasplantarlos en hileras separadas de 30 cm.

Riego: Es una de las tareas más importantes en el cultivo de puerros ya que tiene que haber humedad constante durante todo el cultivo.

Abonado: Tanto el abonado como la fertilización se suele hacer un par de veces hasta que llega el final del verano.

Plagas y enfermedades: Algunas de las plagas que pueden afectarle son el escarabajo de la cebolla, la mosca de la cebolla o los nematodos. En cuanto a las enfermedades, pueden surgir algunos hongos como mildiu, roya o tizón.

Recolección: El cultivo suele durar entre 120 y 190 días, dependiendo de la variedad cultivada. Es conveniente cosechar en cuanto tengan el tamaño adecuado, que suele ser a los 5 meses de haber sembrado.