Cultivar repollos
Los repollos son un cultivo ideal para tu huerto o jardín ya que puedes sacarles mucho provecho al ser fantásticos para preparar varios platos en la cocina. Son una gran fuente de vitaminas y casi siempre son verdes aunque hay algunas variedades como el rojo y que cada vez es más popular, especialmente para servirse con ensaladas o como guarnición en otro tipo de platos.

Sus principales variedades son la verde, la rizada y la roja, todas ellas con diferentes sabores y variando su aspecto. Toma nota de estos consejos para cultivar repollos:

– Suelo: No suele tener muchos requisitos en este sentido pero sí que crece especialmente bien cuando está en suelos fértiles.

– Temperaturas: Varían en función del estado de desarrollo pero si ya han endurecido la cabeza pueden tolerar heladas y soportan muy bien las estaciones frías.

– Siembra: Tanto la siembra como el trasplante pueden hacerse directamente en el huerto. En verano es recomendable que las semillas se pongan en lugares planos que estén protegidos del sol. El trasplante es mejor hacerlo en días nublados o lluviosos para que no le afecte el sol.

– Abono: Cuando vayas a trasplantar utiliza un fertilizante iniciador y riega también con fertilizante que tenga nitrógeno cuando las plantas se encuentren en la fase media de desarrollo.

– Riego: El suelo debe estar siempre húmedo, especialmente durante la fase de crecimiento, lo que hará que el repollo sea de mayor calidad.

– Plagas y enfermedades: Pueden salir pulgones, gusanos grises, oruga de la col o potra de las coles.

– Recolección: Puede hacerse en cualquier momento siempre y cuando las cabezas ya se han formado. Lo mejor es que cortes las cabezas cuando están duras y siempre antes de que se partan o agrieten. En cuanto veas alguno que tiene la cabeza partida córtala cuanto antes para que no afecte al resto de la siembra.