Cultivar rosales en maceta
En los jardines “tipo patio”, donde la superficie está generalmente pavimentada y hay pocos o ningún macizo, la presencia de las rosas puede dotarlos de un carácter especial, sobre todo por sus colores y su fragancia veraniega.

Hay muchos tipos de macetas o contenedores que pueden resultar adecuados, con la condición de que estén en una posición que les permita recibir sol por lo menos durante la mitad de las horas de luz del día. Si se agrupa un buen número de rosales en un mismo tiesto o recipiente, hay que asegurarse de que este sea lo suficientemente grande como para espaciar los rosales con vistas a su futuro desarrollo.

Las rosas trepadoras bastante vigorosas podrían cultivarse en tinas o barriles cortados por la mitad si cuentan con el soporte cercano de un muro: deberían plantarse y guiarse al igual que otros rosales trepadores, pero, puesto que los nutrientes en los contenedores se agotan con mucha más rapidez -y las rosas son siempre difíciles de transplantar de tiesto- requerirán una alimentación regular.

Las rosas miniatura son ideales para cultivar en jardineras, tinas y tiestos grandes (bien sea solas o acompañadas de otras plantas); como Baby Masquerade, cuyas abundantes flores varían entre el rosa y el amarillo, pasando por el el rojo; Fire Princess, naranja brillante; o rosas de arbusto enanas de flores arracimadas, como la de suaves tonos melocotón Sweet dream, que tiene un aspecto particularmente bonito en una jardinera construida dentro de un murete bajo, rodeando uno o dos lados de un patio, porche o terraza. Los rosales miniatura pueden cultivarse en cualquier recipiente que tenga al menos 20 o 25 cm de profundidad.

Los rosales cultivados en macetas o jardineras no se ven necesariamente reducidos a su exhibición en patios, sino que pueden utilizarse para llenar de color otras zonas pavimentadas, como el centro de un jardín de hierbas, los alrededores de un estanque, e incluso, un jardín de azotea.