Cultivar té verde
El té verde es una de las plantas medicinales más utilizadas desde tiempos inmemoriales con fines muy distintos, y es que son muchísimos sus beneficios.

Se trata de un pequeño árbol perenne de la familia Teácea que, a pesar de poder medir hasta los 10 metros en estado salvaje, en cultivo no suele alcanzar más de dos metros si sabemos cómo llevar a cabo sus cuidados.

Aunque es una planta de origen asiático, lo cierto es que a día de hoy se cultiva en muchas otras regiones tropicales y subtropicales cercanas a la línea del ecuador.

El té verde precisa tierras fértiles, ricas en materia orgánica, con un pH un tanto ácido y especialmente con un buen drenaje que facilite la hidratación de la planta.

Cultivar té verde
A propósito de esto, este árbol necesitará abundante agua para desarrollarse, pues las temperaturas de entre 14 y 27º en las que teóricamente necesitaría encontrarse y el sol al que se expondrá podría resecarlo antes de tiempo. Riégala más a menudo y más abundantemente cuando la planta se encuentre en proceso de floración.

Como hemos visto anteriormente, sólo podremos controlar las dimensiones de la planta a través de una poda regular que mantenga su forma original y que facilite una mejor cosecha de las hojas.

No obstante, algo negativo tenía que tener esta planta, y es que no podremos recolectar sus hojas hasta que la planta no pasa de los 3 años de edad, cuando suele efectuarse tres veces al año. Escoge los brotes más recientes y frescos, con una yema cerrada alrededor de la que se abran unas cinco o seis hojas.

Además de ser perfecto para su posterior provecho como planta medicinal, el árbol del té verde es ideal para aromatizar el jardín así como también para ornamentarlo gracias a las preciosas hojas lanceoladas verde oscuro y las flores blancas.