Cultivar tomillo
El tomillo es una de las plantas aromáticas del mediterráneo mejor valoradas, y no es para menos teniendo en cuenta que de ella pueden hacerse muchísimos útiles usos, desde el culinario hasta el medicinal.

Esta planta, también conocida como Thymus Vulgaris, es un arbustillo de apenas 50 centímetros de altura y puede cultivarse tanto en maceta como directamente sobre el terreno; de hecho, esta planta suele crecer espontáneamente en terrenos áridos y poco fértiles de toda la cuenca mediterránea.

Sus hojas, pequeñas (6mm) y de tonos que varían entre los verdes, grisáceos o amarillos, se ven eclipsadas en la época primaveral por las hermosas flores que ven la luz por estas fechas en racimos de color blanco o violeta.

El tomillo es una planta resistente y muy agradecida para el cultivo, y es que nos da muchísimas ventajas para lo poco exigente que resulta en cuanto a sus cuidados.

Para ser cultivada, esta planta precisa terrenos pobres en maceta a base de arena, compost y tierra de jardín y en tierras arenosas si lo plantas directamente sobre el terreno. Sea como sea, asegúrate de que ésta dispone de un buen drenaje, pues es fundamental para que no se pudran las raíces de la planta así como para su desarrollo.

En este sentido, el tomillo es bastante resistente a las sequías, por lo que de hecho solamente necesitará ser regada de vez en cuando… No obstante, el hecho de que la planta deba estar en lugares soleados, cálidos y por tanto con altas temperaturas hace que sea necesario regarlas más a menudo durante los meses más cálidos del año.

Generalmente la planta no necesita ser abonada, pero si te dispones a hacerlo no utilices fertilizantes ricos en nitrógeno puesto que el ejemplar crecería más tierno y de este modo disminuiría su resistencia frente a las heladas.