Cultivo de la Ninfea
Las plantas acuáticas son unas de las que más interés despiertan en el mundo de la jardinería, y es que su originalidad y sus cuidados distan mucho de los de las tradicionales plantas terrestres.

Es el caso de la Ninfea (Nymphaea), una hermosísima planta ornamental que se desarrolla en el agua de los estanques u otros recipientes acuáticos del jardín… ¿Quieres saber más? Atiende a sus características y a algunos de los consejos generales de cultivo que te dejamos a continuación.

A nivel estético, la Ninfea es un ejemplar rizomatoso característico por esas hermosas hojas redondeadas de intenso verde con un pequeño corte que las atraviesa del lateral hasta el centro. Éstas son decoradas a su vez por las flores blancas, rosas, rojas o violetas de la planta, que encuentran su época de esplendor durante los meses más calurosos del año.

Aunque la variedad que estés cultivando influirá de manera directa en los cuidados de la misma, a nivel general todas estas plantas deberían mantenerse en unas condiciones mínimas similares que pasan por lo siguiente:

– Ubícalas en tu estanque procurando siempre y cuando éste se encuentre en un lugar abierto y soleado donde el agua pueda mantener una temperatura más o menos templada.

– En este sentido, debes tener en cuenta las características de tu entorno a la hora de elegir uno de estos dos tipos: los nenúfares perennes que crecen en climas templados o fríos (su floración comienza en los primeros meses de otoño) y los de climas tropicales, que pierden sus hojas en invierno.

– Evita que el agua se enturbie y renueva periódicamente la primera capa de arena.

– Para conseguir una mejor floración en verano lo mejor es abonar con turba el sustento de estas plantas.

– Es necesario que elimines periódicamente las hojas muertas, pues la descomposición de la misma materia orgánica podría contaminar el agua del estanque y perjudicar al resto de elementos.

– Observa regularmente tus ninfeas para garantizar que se encuentran en pleno estado de salud y que no son atacadas por ninguna de sus plagas más habituales como los pulgones, los escarabajos o el hongo Pythium, por ejemplo.