Cultivo de la parra
Aunque su nombre científico es Vitis Viniera, no hay quien no conozca a este popular frutal como vid o parra.

Esta peculiar planta trepadora de tronco retorcido, corteza gruesa, sarmientos y hojas conocidas como pámpanos da unas flores verdosas de las que con el tiempo y los cuidados necesarios saldrán las deliciosas uvas que tanto nos gustan.

Pero conseguir ese fruto no es algo fácil, y es que se necesita dedicación y constancia para mantener sana y bella esa parra que sirve tanto para proporcionarnos un alimento de nuestra propia huerta como para dar un toque mágico y encantador a nuestros jardines.

Para empezar, esta planta es típicamente cultivada en los climas templados y mediterráneos, y es que precisa estar en unas temperaturas entre los 15 y 25ºC (no menos de 0ºC por la noche); no obstante, puede superar temporalmente las temperaturas de hasta 15 grados bajo cero. No tan tolerante es con los vientos y las heladas, que pueden afectar de gravedad a sus hojas y frutos.

La parra es bastante adaptable a los distintos tipos de suelo, aunque los húmedos, no compactos, con buen drenaje y bien abonados serán ideales para su perfecto desarrollo.

Puedes plantar la vid a través de semillas o esquejes (tallo del ejemplar replantado), siendo especialmente rápido y efectivo el segundo sistema. Con el tiempo conseguirás una planta que puede llegar a alcanzar los 30 metros de altura: Como posiblemente no quieras que esto ocurra, lo mejor es que mantengas una poda regular para controlar la altura y también la aglomeración de demasiadas ramas, que podrían estropear la superficie sobre la que se soporta la planta.

La mejor época del año para recolectar la uva es el otoño, cuando ya debería haber madurado; verás que está preparada cuando sus hojas tomen un tono rojizo.